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Post-Sexualidades: una percepción a dos voces.

Actualizado: 10 nov 2023


Cartel de Post-Sexualidades realizado por Javier Bachiller y colgado en nuestra casa.


DÍA 1:


Cuando llegué a La Trasera estaba aún con recelo. Ya había ido a la Universidad Complutense de Madrid por otras cuestiones, a veces como asistente y otras como ponente. Pero así soy yo, llego a todas partes siempre pensando lo peor. Nada más lejos, Post-Sexualidades resultó ser un espacio amable, con gente deseosa de empaparse en los conocimientos y las experiencias de los demás. Vi caras conocidas, otras no tanto. También algunas que quería ver hacía tiempo y que por cosas del ritmo frenético que conlleva el capitalismo no nos habíamos encontrado. Todo empezó con unas palabras de Alonso Almansa, que llamaba a los cuidados durante las jornadas y a una perspectiva prosex. Esa mañana hablamos de vampires, de pornografía y de cuerpos discas. Durante la comida nos fuimos encontrando y conociéndonos, siguiendo conversaciones que ya habían empezado durante la visita a la exposición de Anto Rodríguez. Y seguimos hablando de sexo, de violencias, de trabajo sexual y representación.


Las revistas eróticas de la transición: otros cuerpos, otra historia, otros sexos. de la instalación-exposición de Anto Rodríguez dentro de las jornadas Post-Sexualidades.


Llegué tarde y tras salir del trabajo. Ya eran al menos las tres y cuarto, y Moisés Fernández nos estaba enseñando sus textos del franquismo. Me dio tiempo a escuchar algunas ponencias y a asistir solo a la primera parte del taller sobre la vía agreste. De vuelta al trabajo precario con el que me gano la vida (porque de alguna manera las personas que hacemos arte e investigación tenemos que comer) estuve viendo el directo online del taller. En el metro, rodeada de cientos de madrileños ajenos a lo que estaba pasando, me concentré en el sonido de los latigazos, y algo del fauno se había quedado adherido a mi cuerpo.


El taller de Javi Moreno sobre la vía agreste me atravesó especialmente; he de reconocerlo. Puede que fuera por mi ya gusto por el BDSM, y dado que el spanking era la práctica central de este, no pude evitar dejarme llevar. Pero la práctica también requería de la meditación, de transformarse en el fauno que está conectado a la naturaleza. Pensé que no me adentraría tanto en la práctica. Ya me había acercado al BDSM, pero siempre desde una experiencia más sensorial, nunca espiritual y menos desde la conexión con la tierra. Y ahí me encontraba yo, dejando salir al fauno. Me convertí en él, me conecté con el suelo y me salió una mata de pelo que ni el señor Tumnus. Siempre me he jactado, quizás de más, de creer solo en lo que veo. Aunque siempre es una buena sorpresa que los esquemas propios queden destruidos. Al día siguiente, y ya fuera de las jornadas Post-Sexualidades, unas cuantas personas experimentamos otras vías en Casa de Campo, pero de eso no contaré mucho. Se lo dejo a la bestia que llevo dentro.


Restos de las sesiones fáunicas de Javi Moreno.

 

DÍA 2:


El segundo día volvimos ya cansadas por el día anterior, pero con ganas. Poco a poco, los tiempos se volvieron diferentes, más lentos en el buen sentido. Empezamos a entrar en otra dimensión. No ocurre a menudo que los espacios de gestación de conocimiento consigan crear un ambiente como este, en el que llegas a tener la sensación de que cuando salgas a la calle te encontrarás la misma mirada queer. Por supuesto, cuando acaba, te da una tremenda patada en la cara, pero mientras ocurre es de un placer inexplicable. Eso llegó a ser Post-Sexualidades. Escuchamos ponencias sobre coños, porno y sexo alien. Ese día, a las doce y media expusimos nuestra ponencia.


Nos sentamos en el suelo, una en frente de la otra, con patatas y un refresco, como hacemos en nuestra propia casa. Recreando nuestra metodología de la merienda, nos contábamos todas esas cosas tan duras y traumáticas que nos habían pasado a lo largo de nuestras vidas. Nos mirábamos a los ojos y nos hablábamos solo la una a la otra, como si solo estuviéramos nosotras. El tiempo se volvió pausado y entramos en un espacio alternativo. Recuerdo escuchar las reacciones de las personas presentes en la sala, pero eran más bien como sonidos de fondo, como quien escucha el ruido de los coches al pasar o los pájaros cantando. Tras terminar la performance explicamos las metodologías colectivas que habíamos seguido para Transgresión y Deshecho. De esta ponencia salimos transformadas tanto académica como personalmente. Estas son las mejores charlas, cuando sientes incluso en lo profundo del cuerpo que no eres la misma que antes de hacerlas. Confieso que deseábamos más feedback del que obtuvimos justo al terminar. Pero al parecer así son las performances, más aún si tocan huecos profundos de la identidad. Necesitan tiempo para procesarse.



Justo después, Yera Moreno y Melani Penna realizaron su performance en los baños de la cuarta planta. Después de un momento que se presentó para nosotras con gran intensidad, fue como respirar el aire fresco que trae la brisa del mar, sentir la arena entre los dedos y el agua salada de las olas cubriéndote los tobillos. Como amantes bolleras nos vimos reflejadas en su lenguaje y en su relato cargado de erotismo. Y dicho esto, probablemente no es necesario analizarlo mucho más.


 

DÍA 3:


Al tercer día, la resaca emocional asomaba ya las garras. Pero andábamos con la típica euforia del último día, escuchando el estudio de Álvaro Corral sobre la lírica medieval gallega, acomodadas en un sofá negro, desayunando. La Trasera empezaba a estar marcada por nuestra identidad y se hacía un espacio cada vez más cercano. Ese día hablamos de asexualidad, arromanticismo, TCA y cuerpos gordos, siempre desde el empoderamiento que tanta falta hace en las investigaciones sobre sexualidad. Se cerraron las jornadas con la ponencia bedesemera de Clara Moreno, que dejó el mejor sabor de boca y el mejor ambiente posible para la despedida.


Contigo se puede negociar de Klari Moreno, en torno a las jornadas Post-Sexualidades.


Por la mañana acogimos con gran intensidad la ponencia de Adela Holgado, de la asociación ACEs. Personalmente ya venía predispuesta a que me atravesara de una manera especial, pero cuando inició la charla supe que, al terminar los diecisiete minutos, me habría cambiado identitariamente. La forma en que expresaba la asexualidad y el arromanticismo desde lo personal a lo político me transformó. Escucharla hablar me abrió un camino de posibilidades que ya empezaba a conocer, pero por el que aún no me había decidido a adentrarme. Encontrar mi orgullo como asex fue esencial para mí. Me di cuenta una vez más, al igual que me había ocurrido con mi identidad como trans, bibollera y queer, que encontrar el orgullo se trata también de verte reflejada en una comunidad.




LA MONEDA: De repente la vi, una moneda se hallaba en el suelo, justo al lado de la pata de la mesa que daba hacia fuera; creo que la izquierda. Me fijé en ella el primer día, no me preguntéis por qué. Pero el caso es que esa moneda permaneció ahí, intacta, durante dos días. No sé si alguien más se percató de ella, pero en todo caso ninguna persona presente la cogió. La cantidad de cosas que presenció no me las imagino. Conversaciones, abrazos, llantos, risas… Las identidades que se quedaron adheridas son infinitas. Me pregunto de dónde viene ella. ¿Será del bolsillo de alguno de nuestros pantalones, y quizás del de alguien ajeno a todo esto? El tercer día, la moneda había cambiado de sitio. Llegó hasta el sofá negro donde nos habíamos sentado. Nunca supe quién la había cambiado. La dejé ahí suponiendo que alguien la cogería, pero no ocurrió. En el último momento, la pegué en mi cuaderno, esperando que me transmitiera la mitad de ideas que allí se habían dicho.






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